¿EN DÓNDE ESTÁ EL SECRETO?
Oye tú, mi gran amiga,
que has vencido con tu mirada
la asepsia que me impuse para siempre.
¿En dónde está tu fuerza, el sortilegio,
la mecha que perfora mi muro de abstinencia?
¿Dónde tienes la llave?
Ah, vieja puja que devora el hastío,
que se traga la inmensa soledad de mis días.
Decidme tu secreto, amada mía,
para guardarlo,
para no difundirlo,
para ocultarlo,
y tenerlo en mis mano cuando lo necesite.
¿En dónde lo pusiste?
Ah, ¿no lo quieres decir…?
Pero ya sé:
yo sé que lo guardaste
como bomba de tiempo,
para no violentarme:
bajo las siete llaves del deseo.
Wilson Armas Castro
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